“Varias veces me he encontrado con personas que, al enterarse de mi viaje, me hacen la misma pregunta: ¿Cómo te decidiste a salir?
Tengo una respuesta aprendida de memoria de tanto contestarla, y es la siguiente:

“Fue una combinación de factores: en primer lugar me desvincularon del trabajo por una Reducción de Personal, lo cuál me dió, no sólo el tiempo necesario para viajar sino que la indemnización me permitió pagar un par de deudas que me encadenaban a la vida sedentaria de la ciudad y, a su vez, me proporcionó algo de efectivo para arrancar el viaje. El segundo factor fue terminar los estudios terciarios, y el tercero fueron tres amigos que el año pasado (febrero del 2014) salieron de mochileros y estuvieron casi 6 meses viajando por Sudamérica.”
(Había planeado salir con ellos al menos los primeros 15 días de viaje y luego volver al trabajo, pero una mezcla de miedo y consejos en contra por parte de mi familia me hicieron renunciar a ése plan, un plan tan cercano que ya había sacado el pasaje del primer destino y todo).

Ésta respuesta memorizada es en realidad una media verdad, es la que doy para tranquilizar a mi familia, o por miedo a las críticas, a las opiniones en contra. Es la que doy para justificarme ante aquellos que me dirían: “¡Estás loco saliendo en un viaje sin fecha de retorno!”

La respuesta real sería que siempre quise viajar, explorar lugares desconocidos, conocer personas y culturas diferentes, y entender, no sólo en teoría sino de forma vivencial que el lugar de nacimiento no es el centro del mundo, ni sus ideales o valores los únicos y verdaderos. Desde chico me fascinaron los documentales del Discovery Channel en los que algún explorador se adentraba en territorios donde el hombre moderno aun no había dejado su huella y nos explicaba acerca de su fauna y flora, de las especies de animales salvajes o de tribus ocultas en lo más recóndito de aquellos parajes.

Ya en la adolescencia me adentré en mundos alternativos como el de “El señor de los anillos” o “Harry Potter”, y escribía cuentos y poemas sobre viajeros, aventuras, y paisajes que algún día quisiera conocer.

Muchas veces a lo largo del viaje he recordado una frase que escribí años atrás, “Quiero encontrar un árbol que nunca fue regado”. Lo escribí en calidad de metáfora, pero siempre que veo un árbol erguirse en medio de un hermoso paisaje la recuerdo, como la imagen de portada, la de un único árbol que crece en una roca en medio del Lago Titikaka, a más de 3000 metros de altura sobre el nivel del mar. “

…………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………..

LUIS CARLOS CAMPOS ARBULU, que publicó originalmente este escrito en su página ESCRITOS DE UN VIAJERO, es un viajero, escritor y soñador nacido en Argentina que reside desde hace tres años en EL JUEGO una comunidad nómada que ha co-creado, junto a otros viajeros de distintas partes del mundo, en Colombia y que se dedica a la sanación de todo tipo de conflictos tanto individuales como colectivos a través de diversas técnicas a las que llaman puertas.


.

Please follow and like us:
error0
Share: