Niza es una ciudad extraña. Después de la llamada “unidad” de Italia, en 1861, como se lee en los libros del colegio, fue vendida a Francia. Si hubiera llegado a ser Italiana, hoy no sería como es, se parecería a San Remo, Imperia y otras localidades de la Riviera Ligure. Hoy Niza tiene el vestido de una ciudad francesa, pero la sotana italiana no se la quita nadie.

Descubriremos, con este breve artículo, algunos lugares que los turistas no conocen y que vale la pena visitar, lugares donde no llegan los bebés milaneses que lloran y se retuercen en sus carritos en Rue de France, ni las familias napolitanas que piensan que encontrarán a Garibaldi en plena forma como en Napoli, pero con menos preocupaciones por la cabeza.

La ciudad está dividida en dos mitades: rive gauche et rive droit del río Paillón, que en la parte más cercana a Italia aún es visible y que antes del Acropollis acaba bajo tierra y continua un recorrido imaginario de calles y plazas llenas de gente. Como la Promenade des arts donde surge el Mamac, Museo de arte moderno y contemporáneo, o el Boulevard félix Faure, donde aparecen los mejores restaurantes abiertos con el dinero de la ´ndragueta calabresa. Pero no divaguemos….


El barrio que se extiende desde la Gare hasta Place Massena es el más asediado en temporada alta; los turistas llegan en manadas hasta la promenade, ven el mar y piensan que está todo allí. Por la noche pasean entre el casino Ruhl y la colina del Château. Algunos no giran ni siquiera al ángulo del puerto y se arriesgan a perderse la mejor zona. Los callejones entre la Gare y Massena -decíamos- son los más abarrotados densamente poblados. Los edificios del tícipo estilo liberty son incontables; las agencias inmobiliarias, sobretodo de Italo-Franceses brotan a cientos como las flores de lavanda en un campo de la Provenza en el mes de junio. En el mismo barrio, como pasa en muchas ciudades, suceden los típicos robos y alguna que otra agresión, pero solo un par de veces al año. La policía es muy cuidadosa y los pobrecitos están segregados en otras partes de la ciudad que trataremos en breves.


En la parte posterior de la Gare está el barrio Judío, que se extiende hasta Nice Nord, cada mañana se monta el mercado de Libération: Fruta y verdura fresca de temporada, conveniente incluso para turistas. Debemos tener en cuenta que que el sur de Francia se parece al sur de otros países, y si se puede engañar a un turista; se le engaña.

Niza Puerto

El Boulevard, que corta la ciudad como una rambla española o una via dell corso italiana se llama Jean Medecin, toma el nombre de un antiguo alcalde de la ciudad, uno de esos duros que estuvo 37 años, bigote a lo Hitler y enamorado de las plantas. En el pasado Jean Medecin estaba llena de pinos, exterminados por higiene y por la moda. En su lugar hay árboles de un metro y medio a lo largo de la linea del tranvía, una obra que le costó un dineral a la administración actual, pero ha mejorado el aspecto de la zona centro y revalorizado muchos barrios antes considerados como sucios suburbios, asediados de mala gente y drogadictos, y ahora más accesibles y límpios como St. Roch y Ariane. Tan pronto como se terminen las obras de los jardines que de Place Massena llegarán hasta Garibaldi, un verdadero corazón verde de la ciudad, empezarán la contrucción de la segunda linea del tranvía del puerto al aeropuerto, de Este a Oeste. Y Niza será considerada más europea.

Después de Massena, mirando al frente, como se hace cuando no sabes a donde ir, se llega a la famosa Pomenade des Anglais(Paseo de los Ingleses) ya conocido en la época de Jean Vigo, un genio que en los años 30 creó “A propos de Nice” uno de los primeros documentales sobre Niza, presentándonos todos los excesos y contradicciones que aún existen a día de hoy. La Prom, como se le llama aqui, es uno de los paseos marítimos más grandes de Europa, motivo de orgullo para Estrosi, actual alcalde, ex-campeón deportivo, pero como se suele decir en otros campos del conocieminto humano, el tamaño no lo es todo. Si se camina hacia el oeste, y se camina mucho, se llega a los barrios de Californie, Magnan, Ferber, populares y coloridos, sobretodo en la noche cuando te sientes solo…, después al aeropuerto, y así hasta Cannes, una ciudad conocida, tristemente, solo por el Festival. Al Este, encambio, llegamos al barrio del puerto, que sigue siendo el más auténtico, y dónde se refugian los verdaderos “Nizardos”.

Alrededor del puerto hay calles y plazas que los turistas, por gracia de Dios, conocen poco: Rue Bonaparte, la nueva zona de movida; rue Segurane y rue de Foresta, dos calles donde han vivido muchos poetas, escritores, pintores, y filósofos, como Friedrich Nietzsche, justo al pie de la colina del castillo; place Arson, donde tienen lugar todo los días las competiciones del deporte nacional de los mayores de 60 años: La Petanca, las Bochas; rue Cassini, bulevar sucio pero animado que llega al puerto y donde se comen los mejores Kebabs y Cuscús de la ciudad. El tercer sábado de cada mes, en place Garibaldi hay mercado de antiguedades. A toda esta zona se le conoce como el barrio de los anticuarios. También hay otros mercados improvisados como el del puerto, una especie, de limpieza de lo que sobra en casa, pero no comparable al oficial. Lo que mucha gente no sabe es que cada noche, dependiendo del vecindario, las cosas viejas se ponen en la calle y siempre hay alguien que pasa y amuebla la casa. por supuesto, para recolectar muebles usados y otros artículos dejados en la calle, se prefieren los barrios ricos como Cimiez, Victor Hugo o Mont Boron.

Puerto de Niza


Mientras el cañón de mediodía nos recuerda que es hora de darle al diente, una socca, un pan bagnat o un plato de frituras mixtas en place Saint François, dejamos el puerto para ir a otro barrio no muy frecuentado pero que vale la pena mencionar, Mont Boron: una colina llena de casas estilo Belle Époque y Liberty. Algunas mansiones en particular disfrutan de unas vistas magníficas. El bulevar paralelo al puerto Stalingrad que puede ser peligroso, pero solo a veces. Al final de Stalingrad empieza un paseo que lleva hasta la conocida Baja Cornisa, una carretera junto al mar que se estila hacer footing o andar en bicicleta. A lo largo de la cornisa hay escaleras de piedra que te llevan a las calas; si quieres ponerte en topless es el lugar adecuado. En particular las rocas de Coco beach, un antiguo refugio de parejas homosexuales, que en los años 60, donde aún era difícil pasear de la mano en el centro, escapaban allí y se escondían en las grutas que aun hoy inspiran a las parejas calientes, y que se pueden visitar si se soporta el olor a orina y se pueden esquivar los preservativos llenos de agua de mar, que pueden volverse muy resbaladizos. Pasando por la base de Coco beach se toma un camino a pocos metros del nivel del mar que conduce a Villefranche sur Mer, la primera ciudad después de Niza en dirección Monaco (por partes, el sendero se corta y hay que trepar y llevar contigo algo de agua para cada imprevisto).

Continuará……

Frank Iodice, afincado durante buena parte de su vida en la Costa Azul ( ahora en algún lugar de cuyo nombre no quiero acordarme entre Lyon y Ginebra junto con su esposa e hija Matidita ) es un conocido escritor Italiano que ha publicado libros en diferentes idiomas, además de colaborar con revistas y publicaciones literarias en Europa y Estados Unidos. Más información sobre el autor www.frankiodice.it