Cuentan que en el S. X hubo un coloquio en Fez que duró varias semanas para decidir el lugar más propicio para la dilatación del ánimo humano: Grecia, Persia, el reino de Damasco, Samaria, Provenza, el bajo Egipto e incluso París se encontraban en boca de todos. Al-Andalus fue la ganadora. Y Córdoba era su gran joya.

En aquellos años en Córdoba vivían Árabes, Cristianos y Judios. Era una de las capitales más grandes del mundo, un centro cultural con una Universidad de primer orden y una biblioteca de más de 400.000 volúmenes.

Influencias griegas y fenicias a través del Guadalquivir, capital de la Hispania Ulterior con los Romanos, de Al-Andalus, del Emirato independiente de Damasco y del califato Omeya de occidente con los árabes…..camines donde camines Córdova está llena de historia.

Nos habían dicho que un día es suficiente para verla, incluso una mañana o una tarde. Pero Córdoba hay que respirarla, hay que olerla, y hay que saborearla.  Si no estás atado con el tiempo, con toda seguridad te quedarás algún día extra.

Hay varios puntos obligatorios: La mezquita- catedral, por supuesto, que además tiene entrada gratuita antes de las 9 de la mañana. La judería, que es la parte más turística, pero también la más bonita y mejor conservada. El puente romano y el templo romano. El Alcázar de los Reyes católicos, donde fue el primer encuentro con Cristobal Colón, en el que rechazan su plan de expedición a las indias. La Plaza del potro, nombrada por Cervantes en el Quijote. Las iglesias fernandinas, muchas de ellas construidas sobre mezquitas trás la llegada de fernando III “El santo” en la reconquista en 1236.

Y para conectar todos estos puntos obligatorios hay que callejear. Porque el Alma de Córdoba está en sus calles. Piérdete entre casas blancas y color mostaza alteradas con algunas blancas y azules, en sus naranjos y fuentes. Asoma la cabeza en sus patios. Duerme una siesta cuando el calor aprieta.
Deja el mapa y googlemaps en el hotel y pregunta a los Cordobeses y Cordobesas (famosas por ser las más guapas de toda España) que siempre están abiertos a la charla y compartir su alegría, cultura y tradiciones.

Tapea en la Plaza Corredera, que ha dejado atrás su largo pasado de mercado, plaza de toros y centro de ejecuciones de la Santa inquisición, para ser una animando lugar de día y de noche. Perfecto para probar la gastronomía local: Flamenquín, Rabo de toro, Berenjenas Califales y Salmorejo Cordobés. Todo bien regado con aceite de oliva primera calidad, porque la provincia de Córdoba es, con permiso de Jaén, la segunda con mayor cantidad de olivos en España. El Mercado Victoria, fusionado con lugares de comida internacional, también es una buena opción para llenar el estómago.

En Córdoba tal vez no encuentres un lugar abierto donde tomar café a las 8 de mañana, pero te sobrará donde comer y beber hasta altas horas de la noche. La Taberna fuenseca, que encontramos por casualidad, como suceden muchas de las mejores cosas viajando, os puede permitir conocer la cultura local y escuchar música o flamenco improvisado disfrutando de un buen vino y excelente atención. Cuentan que allí fue la primera misa que se celebró tras la reconquista. Otra opción distinta es el Jazz café, donde podreis disfrutar de una jam sesion de jazz, bossa nova o funk en ambiente tranquilo y ameno.

Para excursiones de medio día: Medina Azahara, El Castillo medieval de Almodóvar o Montilla, esta última para los amantes de las rutas del vino.

Es difícil explicarla o describirla, Córdoba hay que sentirla….

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